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Globo 1
De fábula Juguemos Sabías que...? Manualidades
Globo 3
Mascota
 

Tolina, el haba gruñona

en la huerta de la abuela Peta, había una gran cantidad de vegetales que crecían hermosos y saludables, gracias al cuidado y amor que ella les tenía. Hermosas Lechugas miraban el azulado cielo del valle, esculturales Ajos brotaban de la tierra, verdosas Espinacas jugueteaban entre ellas, robustos y comilones Tomatines descansaban bajo sus hojas, doradas Cebollas bailaban al compás del cantar de los pájaros que diariamente iban a visitarlos.
Tolina, el haba gruñona
Pero no todo era alegría y felicidad, debajo de una rama casi escondido, miraba con grandes y negros ojos un Haba flaquita, que colgaba de los brazos de su madre. Tolina como lo llamaba su madre, era diferente a sus demás hermanos y hermanas, había crecido un poco enfermiza a causa de no haber tomado mucho Sol y Agua, además que no se comía todas las vitaminas que le daba su abuela la Tierra. Eso la convirtió en un haba muy gruñona y de mal genio, siempre por todo regañaba, nada le gustaba. Su madre, la protegía con mucho cariño porque sabía que era diferente a los demás.

Era Febrero, se acercaba la cosecha, casi la totalidad de las verduras se reunieron para organizar una fiesta veraniega, cada una opinaba y ofrecía diferentes platos y bebidas para el gran banquete. De pronto, alzó su tallo el erguido Ajo y dijo:

- ¡Yo no quiero que inviten a Tolina, ella es muy mañosa y gruñona!

- ¡Sí, Sí! dijieron las Lechugas y los Tomates, ella siempre nos regaña.

Cautelosamente alzó uno de sus dedos un robusto Apio, y dijo:

- Yo creo que debemos invitar a Tolina, ella es diferente a nosotros, es cierto, pero debemos respetarla y quererla, es necesario que aprendamos a convivir con ella, cada uno de ustedes igualmente es diferente, cada cual debe Ser como es, pero también debe respetar las diferencias que cada uno tiene. Es necesario que le demos la oportunidad, que ella pueda compartir con todos nosotros ¿Qué opinan?

Todos estuvieron de acuerdo, y fue así que el haba Tolina, entre regaño y regaño, aceptó ir a la fiesta . Bailó , y de vez en cuando sonrió toda la huerta compartió con haba Tolina, aprendieron a conocerla y a comprenderla.

Tolina día a día crecía y crecía entre sus amigos y amigas las verduras, tratando de ser menos gruñona y de mal genio. Y es así como todo los días la abuela Peta, visita sus queridas verduras, abonándolas, regándolas y dándoles mucho cariño.
¿Por qué las habas son tan pequeñas?
La princesa y el haba
El haba mágica
Tolina, el haba gruñona
La paja, la brasa y la alubia


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