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Ahora un entreteniemiento de mesa, para dos jugadores, que según parece se originó en Egipto.
Necesitais una tabla con 14 casillas: dos más grandes en los extremos -que serán los almacenes de habas de cada uno de los jugadores- y dos filas con otras seis casillas más pequeñas -una fila para cada jugador-.
Cada jugador dispone de 24 habas. |
 La tabla podéis hacerla utilizando una cartulina o un folio y dibujando sobre él las casillas.
En primer lugar cada jugador coge sus 24 habas y pone 4 en cada una de sus casillas. El que abre el juego elige las cuatro habas de una de sus casillas y las reparte, de una en una, en otras siguiendo siempre el sentido de las agujas del reloj.
De cada vez se cogen de una casilla todas las habas, y esa queda vacía hasta que en uno de los turnos siguientes el contrincante o uno mismo reparte una de las habas.
Aquí la estrategia consiste en depositar la mayor parte de las habas en las casillas del contrincante.
El objetivo de la Mancala es capturar las habas del contrincante, que van a parar directamente al almacén propio. La captura puede realizarse cuando al depositar la última haba de un turno de juego en la casilla quedan menos de cuatro habas. Pero, por supuesto, no hay captura si la última haba del turno cae en una casilla propia.
Una vez que uno de los jugadores captura las habas de una de las casillas del contrincante y ésta queda vacía, el otro jugador debe recoger para repartir las habas de la casilla que tenga a la derecha de la capturada.
El juego termina cuando uno del os jugadores ya no tenga habas propias o éstas no llegan, en el reparto, hasta una de las casillas del contrincante. El ganador es aquel que más habas del oponente consiga capturar. |
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