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Sabías que...?
El haba, protagonista en las fiestas...Una de las costumbres más antiguas vinculadas al haba guarda relación con la festividad de Reyes. En estas fechas se consume el tradicional roscón, un postre de origen pagano que nació en tiempos del Imperio Romano. Fue más tarde, tras la cristianización, cuando comenzaron a elaborarse unas tortas redondas con higos, miel y dátiles, que llevaban un haba seca en su interior.
Originariamente, la persona que daba con la legumbre era proclamada rey por un corto periodo de tiempo. En Francia, este privilegio recaía siempre en los niños más pobres del lugar.
La tradición llegó a nuestro país de la mano de Felipe V, quien la instauró como remate de las fiestas de navidad. Actualmente se mantiene aún en algunas zonas el antiguo rito, como por ejemplo en Navarra. Allí, cada 5 de enero proclaman a su pequeño rey del haba siguiendo los ceremoniales de la Edad Media.
Hoy en día, además del haba, acostumbra introducirse en roscón de reyes una pequeña figurita. Ahora, los privilegios le corresponden a quien encuentra este muñeco, mientras que el que da con el haba debe abonar el importe del pastel. Así se evidencia en este verso de origen catalán:
He aquí el roscón de Reyes / tradición de un gran banquete, / en el cual hay dos sorpresas / para los que tengan suerte.
En el hay muy bien ocultas, / un haba y una figura; / el que lo vaya a cortar / hágala sin travesura.
Quien en la boca se encuentre / una cosa un tanto dura, / a lo peor es el haba / o a lo mejor la figura.
Si es el haba lo encontrado / este postre pagarás, / mas si ello es la figura / coronado y rey serás.
El haba y la salud...En la isla de Cerdeña, y en otras muchas poblaciones mediterráneas, la gente es alérgica a una enzima que interviene en el metabolismo de los glúcidos, causándole anemia a los consumidores de habas.
Esta enfermedad, conocida como Fabismo, es de carácter hereditario. Puede transmitirse a través de las semillas, el polen y, en algunos casos, la planta entera.
El haba y la sabiduría popular...La cultura popular gallega deja constancia de la importancia de las habas en nuestra alimentación y economía a lo largo de los siglos. Sirvan como ejemplo los siguientes refranes, alusivos al consumo y cultivo de la leguminosa:
- Da Dios fabas ó que non ten queixadas.
- En cada casa cocen fabas,
e na nosa a caldeiradas. - Na casa da miña veciña cocen fabas,
e na miña cócenas a cazoladas. - Papas hastra porta,
coles hastra horta,
e fabas para todo o ano. - Por San Martiño, non sementes fabas nin liño.
- Chuvia n'a semana d'a Ascensión,
nin boa faba, nin bo melón. - Nena, viña, pereira e fabal son malos de gardar.
En el resto del estado también ha quedado reflejada la implantación de la leguminosa, gracias a dichos como estos:
- A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
- En todas partes cuecen habas, y en mi casa a calderadas.
- Es más feliz que una mata de habas.
- Para San Simón y San Judas, las habas son orejudas.
- Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
- Da dios almendras al que no tiene muelas o da dios habas al que no tiene quijada.
- Buenas judías la mancha las cría.
- No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Esto son habas contadas es una expresión comúnmente empleada para resaltar hechos claros o evidentes. El origen de la expresión podría estar en el cabildo eclesiástico de Cádiz que empleaba habas blancas -a favor- y altramuces -en contra- en sus votaciones secretas. Otras congregaciones religiosas recurrían a habas de diferentes colores, o con y sin piel.
Una de las obras de referencia imprescindibles a la hora de estudiar el papel de las habas en nuestra gastronomía es A cociña galega, de Álvaro Cunqueiro y Araceli Filgueira Iglesias (1973). En ella se afirma lo siguiente:
"Las habas no se llevan en la cocina gallega como guarnición, ni se hacen fabadas, como la de los asturianos –aunque son muchas las habas gallegas que se comen en Asturias–. Fue cosa de gallegos antiguos cocer habas tiernas en leche, y comerlas con el añadido de una cuchara de miel. Me dicen que todavía los monjes de Samos, a lo mejor guardan la receta desde los días de Alfonso el Casto, que fue pupilo allí, hace mil años".
Este volumen recoge además diversas recetas típicamente gallegas -caldos en su mayoría- en las que las habas constituyen un ingrediente esencial.
Creencias sobre las habas
- Durante un determinado periodo existió la creencia de que las almas de los muertos vivían en esta legumbre y no dejaban dormir a los que la ingerían.
Yendo más allá, el obispo de Niza prohibió en el año 1750 que se sirviesen habas en su diócesis. La sabiduría popular las tenía por elementos libidinosos, ya que dependiendo de la persona a la que perteneciese el alma del haba algunas personas tenían hermosos sueños heróticos en lugar de pesadillas.
- Parece que fue la sacerdotisa Themistocla, maestra en teología, la encargada de instruír a Pitágoras en este tipo de conocimientos. Así, lo informó de que las habas significan nudos, y éstos son bisagras de las puertas del infierno.
Por este motivo, ni Pitágoras, ni los sacerdotes romanos ni los magistrados bizantinos utilizaban nudos en su cíngulo. Para evitarlo los doblaban de la forma que lo hacen hoy en día los sacerdotes cristianos del Vaticano con su faja.
- Las calendas de junio
Sólo tres de los días que conformaban los meses del mundo romano tenían un nombre propio. Éstos eran las Calendae, correspondientes al primer día del mes, las Nonae, correspondientes al día 5 de los meses de Ianuarivs, Febrvarivs, Aprilis, Ivnivs, Avgvstvs, September, November y December y al día 7 de Martivs, Maivs, Ivlivs y October, y las Idvs, el día 13 o 15 de cada mes, con la misma distribución que las Nonae.
En las calendas de junio, conocidas también con el nombre de Carnaria, se celebraba una festividad en honor de la ninfa Carna, encargada de la asimilación de los alimentos y patrona de las bisagras, pues tenía el poder de abrir lo cerrado y cerrar lo abierto.
En esa fecha era costumbre comer habas con tocino, lo que aseguraba la vitalidad de los órganos sexuales por todo un año. Sin embargo existía un tabú: la prohibición de casarse durante los quince primeros días del mes.
Otras teorías afirman que la ninfa Carna tenía por cometido desarrollar y endurecer los músculos de los niños. Aún así, la versión contempla también la celebración de una fiesta el primer día de junio, en la que se degustaba puré de habas con tocino.
 En el mundo...El haba tiene en Venecia una calle -Calle de la Fava-, un puente, una plaza e incluso una iglesia propia. El motivo de esta nomenclatura depende directamente del tipo de comercio que prosperó en la zona durante la edad de la República Serenissima. En aquellas fechas el mapa de Venecia se repartía entre los diferentes gremios que operaban en la ciudad. Topónimos como éste son uno de los pocos testimonios que evidencian hoy en día aquella actividad.
En la aristocraciaLa Gens Fabia –cultivadores de habas- fue una de las más ilustres y poderosas familias patricias romanas, especialmente en el siglo V a.C. Originarimente se decía que los miembros de este linaje eran capaces de cultivar frutos incluso en las tierras yermas.
A pesar de su poder -llegaron incluso a darle nombre a una de las tribus romanas- estuvieron a punto de extinguirse tras tomar partido por los plebeyos, enfrentándose al resto de los patricios.
En Chiprana -Zaragoza- pueden visitarse los restos de un mausoleo romano perteneciente a esta egregia familia, que nos dejó antropónimos como Fabián, Fabia, Fabio o Fabiola. En Fabara -también perteneciente a la provincia de Zaragoza- se conserva casi en perfecto estado uno de los mausoleos funerarios más importantes del mundo.
 En la gastronomíaSegún una receta romana es posible cambiar el color del vino empleando tres claras de huevo o harina de haba. En proceso consiste en añadirle cualquiera de estos dos ingredientes al vino tinto y batirlo durante mucho tiempo. Al día siguiente se habrá convertido en blanco, aunque no garantizamos su sabor...
Las habas en la literaturaResulta sencillo encontrar referencias históricas al cultivo de habas en Galicia en diversos estudios y obras literarias. Estos documentos permiten conocer la importancia de este producto en la alimentación y las relaciones comerciales en diferentes épocas.
Ya a finales del siglo XVIII el Dr. Bartolomé Piñeira y Siles afirmaba que "esta judía gallega excede mucho en su sabor y magnitud a las demás por lo que se buscan y pagan con estimación".
El prólogo del libro X Xornadas de Historia de Galicia destaca el hecho de que en el siglo XIX las habas constituían, junto con la patata, las berzas y el pan de maíz o centeno, la base de la alimentación popular.
Otras obras de carácter literario, en las que se hace mención a las condiciones de vida y a los hábitos alimentarios de los campesinos gallegos, recogen alusiones a esta leguminosa reflejando la importancia de su cultivo.
Es éste el caso de A orillas del Ulla, de Alfredo Vicenti, donde podemos leer que la comida de los labradores consistía en un "mísero caldo de berzas, patatas y habichuelas, condimentado con una escasa porción de tocino rancio por los ricos y con la desabrida grasa del unto por los pobres".
Por otra parte, Prudencio Rovira indica en El campesino gallego (1904) que "la era, a modo de atrio se dilata ante la casa, libre de estorbos, apisonada y llana, donde se carda lino, se majan habichuelas, se aecha centeno y trigo, se desgranan maíces y se parte leña".
Incluso la obra de Rosalía de Castro, la gran poetisa gallega del siglo XIX permite resaltar la importancia de este cultivo. En Cantares encontramos las siguientes estrofas:
"Pasiño a paso a traballada xente d'os
campos ás chousiñas se volvía,
mentras no lar o pote sarpullente c'as
ricas berzas a cachón fervía.
As fabas y as balocas xuntamente
co touciño sabroso nel se vía en
compaña amigrabre e farturenta que
alegra, que convida e que sustenta".
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